MITO
EL ARTEFACTO MISTERIOSO
Un día en
el Olimpo, Zeus estaba organizando la fiesta de su cumpleaños, a la cual
invitaría a dioses y semidioses. Entonces Zeus llamó a Hermes y le encomendó
que llevara todas las invitaciones a su destino. Hermes respondió que ese era
el único día de descanso, cada diez siglos; posteriormente Zeus se enojó y lo
obligó a enviar las cartas, con la excusa de que él era dios de dioses y tenía
que acatar sus órdenes. Molesto, Hermes se marchó y con una actitud arrogante
gritó que no lo haría.
Zeus,
ante la excusa, se vio obligado a buscar otro medio de comunicación para sus
futuros invitados, intentó comunicarse con los demás a través de señales de
humo, palomas mensajeras y señales en el cielo, pero nadie le respondió.
El tiempo
se acercaba, y las opciones de comunicarse con los demás eran nulas. De repente
a Zeus se le ocurrió una gran idea y comenzó a trabajar en un proyecto, con un
poco de tecnología, creó un artefacto inteligente, capaz de no solo realizar
llamadas si no también mensajes de texto. Pero había un pequeño problema, los
otros dioses no tenían el mismo objeto inteligente. Así que hizo modificaciones
al artefacto y logró hacer que transmitiera ondas sonoras a larga distancia,
pero de muy baja calidad y solo logró que durara unos segundos.
Los dioses
escucharon un sonido que provenía del Olimpo, entonces todos fueron a ver lo
que sucedía. Los demás al darse cuenta de la situación le preguntaron a Zeus
que era lo que pasaba, él explicó lo que había creado, y todos quisieron uno.
Después de todo, a Zeus todo le sale bien.
Más tarde
al artefacto se le denominó “celular” y fue un objeto común entre los dioses
porque se dice que ahora los dioses se mandan whatsapp.
Autores:
Gloria Stefanye Alonzo Méndez
Mireya López Ramírez
Luis Edmundo Fernández Rodríguez
LA TANGA DEL OLIMPO
Zeus,
dios del universo, tenía una inquietud bajo la sábana que vestía su
fornido cuerpo, pues en aquellas tardes calurosas era un verdadero castigo
asistir a esas reuniones en el Partenón en medio de la muchedumbre.
Una
noche, Zeus decidió confeccionar una prenda que tuviera más comodidad que
la sábana, pero al mismo tiempo que fuera atractiva a las diosas. La
prenda estaba diseñada por una tela que sólo los dioses podían usar, la
seda.
Cuando
Cadmo y Harmonía contrajeron nupcias, Zeus se presentó portando sólo la
prenda que había diseñado, todos quedaron extasiados al verlo y
murmuraban entre sí, era un hecho inefable.
Atenea,
diosa de la sabiduría, le pidió que obsequiara una de estas a cada uno
de los dioses, Zeus accedió. Los dioses denominaron a este
artilugio como Tanga. Tan qué significa hilo y ga cruce.
Sin
embargo, después de unos días de portarlo, notaron ciertas erupciones en
su piel, lo cual los llevó a pensar que esa prenda profanaba sus cuerpos.
Atenea
convocó a una reunión a los doce dioses en la que acordaron que a
partir de ese día no se usaría más una tanga, es por ello que los dioses
le cedieron esa prenda a los terrenales que desafiaban sus leyes.
Autores:
Barragán Ascención Lizbeth
Garate López Idalit
Huerta Pérez Jesús
AFRODITA
Afrodita,
hija de Apolo y Atenea, es denominada como la diosa del amor, poseedora de una
belleza inigualable, pero en sus venas corre la sangre merecedora del
desprecio, brindada por Zeus al saber que había sido producto del incesto, sin
ser ella la culpable, tuvo que pagar el error de sus padres y fue así que con
el temor de que repitiera sus pasos, Hera la condenó a una vida al lado
de Hades, rey del Inframundo. Él le confirió ser guardiana de la caja de pandora,
que tenía los más grandes miedos y temores de los dioses del Olimpo.
Tras la guerra de Atenea por Athenas, dentro del
dominio de Ares; Afrodita al observar la batalla se enamoró de Ares, hijo de
Poseidón y Artemisa, sin conocerlo, pero convencida de su amor por él, Afrodita
decide abandonar a Hades para ir en busca de su amor.
Hera al darse cuenta de esto vuelve en busca de
Afrodita para condenarla a un calabozo donde sería la víctima de su más grande
dolor.
Al pasar los días en el calabozo, Afrodita a pesar
de ser dulce, sin rencor y odio decide utilizar el poder que Hades le había
brindado para terminar con las fuerzas de Zeus.
Autores:
Jiménez García Arturo
Luna Banffi Christopher
Juárez Lucio Abigail
Fábula
EL GUAJOLOTE Y EL PAVO REAL
Un pavo
real muy hermoso y talentoso presumía sus coloridos plumajes ante sus
diversas amistades, quienes lo elogiaban con gran emoción y júbilo, mientras el
guajolote se paseaba cerca se cuestionaba por qué ese pavo era hermoso y
él no lo era. Así que intentó por todos los medios cambiar eso, visitó a cuan
brujo le prometía hacerlo hermoso, pero con ninguno obtuvo resultados, y así se
pasó gran tiempo hasta que agotó por completo los ahorros de toda su vida ,que
serían destinados a sus estudios en una de las universidades más prestigiadas
de su país, entonces la envidia que el guajolote tenía hacia el pavo, lo orilló
a querer robarle ese bello plumaje que lo caracterizaba, mas no comprendió que
al hacer eso ponía en riesgo los valores éticos con los que él contaba, pero no
le importó, finalmente ideó un plan que lo llevó a conseguir lo que tanto
anhelaba, pero no con los resultados que tanto deseó, pues aunque ahora podía
presumir de esas hermosas plumas, había perdido lo que en esencia lo hacía único.
No dejes
que la envidia haga que pierdas tu personalidad, recuerda que lo más bello se
lleva dentro; la apariencia es sólo el reflejo de nuestros sentimientos, sin
embargo son los sentimientos el reflejo del alma.
Autores:
Barragán Ascención Lizbeth
Garate López Idalit
Huerta Pérez Jesús
EL CUERVITO Y LA ZORRA MALORA
En cierto
día lluvioso un niño llamado Alejandro se encontró tirado un
cuervito, lo llevo a su casa, lo puso en una jaula, lo cuido y lo enseño a
hablar. Alejandro tenía un padre que le gustaba tomar y consumir drogas; para
eso le contaba todas sus penas a cuervito; cierto día le conto todo a su amito,
el padre lo escucho y le dijo que estaba mintiendo y que lo fuera a tirar al
basurero. El obedeció a pesar de sus suplicas de este; con el corazón
destrozado se alejó y lo dejo a su suerte, el cuervito se puso a llorar
amargamente porque ese día cumplía años, el día de su mala suerte; se decía a
si mismo -desdichado de mí, si le hubiera dado un buen consejo a su papa de mi
amito que ya no tomara y que todo lo que hacía estaba mal (hasta a mí ya me
estaba gustando) no me hubiera pasado esto.
Lloraba
amargamente su pena, cuando de pronto en medio del basurero se escuchó unos
ruidos extraños que crispaban los odios, el cuervito se preguntó- ¿que era?
Estaba tan triste que ni se espantó. Cuando de pronto una sombra larga y
gigantesca se acercó a él con ganas de comérselo, la miro un poco asustado y
–si me vas a comer, hazlo ya porque no le importó a la persona que más
quiero- la zorra sé sorprendió tanto que ya no lo átoco, le pregunto – ¿no te
doy miedo?, a lo que él contestó –no, y el ella se cuestionó ¿porque?
En los
ojos azules de cuervito se presentaron unas lágrimas de soledad y
desesperación, la zorra malora conmovida tomo a cuervito y lo llevo a su casa,
lo baño, peinó y lo puso guapo.
El tiempo
paso y el cuervito creció, el amor llego, se casó y tuvo 10 hijos, lo cual les
enseño con su abuelita la zorrita, sobre las drogas consultando atreves de
internet, un día los esposos salieron al cine, con sus 9 hijitos, dejando a
pichirilo el más pequeño y travieso; al regresar olía a pollo rostizado, se
sentaron a comer cuando cuervito pregunto por su hijo pichirilo a lo que la
abuelita zorra contesto que no sabía. Se quedaron boca abierta cuando miraron
la cena; a lo que la zorrita salió huyendo gritando les decía que jamás le
haría daño a nadie.
Corriendo
en medio del bosque se calló y perdió sus lentes y quedo inconsciente y al
abandono de sus seres queridos, y expuesta a que otros animales se la comieran.
En casa
de cuervito se oyó la voz de pichirilo, que llegaba a casa, escuchando música y
gritando en voz alta -ya llegue, que bonita es la vida, ¿alguien tiene lumbre
para mi cigarro? “hip, hip”; estaba tomado.
Cuervito
le dijo,- pasa y duerme, a lo que pichirilo obedeció después de hacer su
pequeño escándalo. Cuervito salió volando deprisa a buscar a zorrita malora,
encontrándola; la tomo entre sus brazos y la llevo a casa, ya acostada, la
familia la miro apenada, cuervito apago la luz y le dijo con voz entre cortante
y con el llanto apunto de brotar duérmete mami zorrita que yo te cuidare por
siempre.
“no juzgues a las
personas por su aspecto, primero conócelas”.
Autores:
Gloria Stefanye Alonzo Méndez
Mireya López Ramírez
Luis Edmundo Fernández Rodríguez
EL ZOPILOTE Y LA HORMIGA
Admirando
en la cima de una montaña, un zopilote observaba el paisaje buscando una presa
para cazar y satisfacer su hambre. De repente salió de entre los arbustos una
diminuta hormiga, quien al ver al imponente zopilote le cuestionó: -¿Quién eres
tú? -Hola soy un zopilote que busca qué cazar, respondió orgulloso y tú
qué eres, preguntó con un poco de curiosidad el zopilote.
-- ¡Yo soy una hormiga!, contestó. ¿Y cómo es que llegaste hasta este lugar?
-- Llegué volando, afirmó. ¿Y tú como llegaste diminuta hormiga?
-- ¡Yo! Pues Arrastrándome y caminado por el suelo como cualquier hormiga.
Hasta el más diminuto y débil puede llegar a lo más alto. Aunque tarde demasiado tiempo y tenga más sacrificios para lograrlo.
-- ¡Yo soy una hormiga!, contestó. ¿Y cómo es que llegaste hasta este lugar?
-- Llegué volando, afirmó. ¿Y tú como llegaste diminuta hormiga?
-- ¡Yo! Pues Arrastrándome y caminado por el suelo como cualquier hormiga.
Hasta el más diminuto y débil puede llegar a lo más alto. Aunque tarde demasiado tiempo y tenga más sacrificios para lograrlo.
Autores:
Arturo Jiménez García
Christopher Luna Banffi
Abigail Juárez Lucio
presentaciones
Fábula: Las tres ranas.
Por: Ramos Vega Yessica Itzel
Huerta Pérez Jesús
Barragán Ascención Lizbeth
Gárate López Idalit
Lopez Ramírez Mireya
Fábula: Los lobos reconciliándose con los perros.
Por:Alonzo Méndez Gloria Stefanye
Ramírez Navarro Roberto
Mancilla García Carlos
Juárez Lucio Abigail
Luna Banffi Christopher Ángel
Fábula: el león y la zorra.
Por:Alonzo Méndez Gloria Stefanye
Ramírez Navarro Roberto
Mancilla García Carlos
Juárez Lucio Abigail
Luna Banffi Christopher Ángel
Cuento
LA CARTA DE UNA NIÑA
Todos
creían que ella era una persona incomprendida, no tan lista, pero nadie la
conocía realmente, era una niña con gustos no tan comunes y a la vez “extraños
y alocados”.
Un día le
dejaron de tarea crear una carta hacia ella misma, ella decidió abrir su
corazón y relatar una de las historias que más le gustaba, “La Bella y la
Bestia”, pero claro, con diferentes personajes y con algunos cambios en
la historia pero con el mismo final. Todo marchaba tan bien, tenía un
entusiasmo que muchos no conocían de ella, la veían sonreír como si le
regalaran una de las mayores felicidades que existían en el mundo, solo que
nadie sabía cuál era esa felicidad.
Cuando
tocó su clase donde tenía que leer su carta, sentía nervios, pero a la vez
estaba muy feliz, -Alejandra, por favor, pasa a leer tu carta, le dijo su
profesor, ella sentía un nudo en la garganta, casi sin hablar, se levantó de su
asiento y pasó al frente, miró a todo su salón y abrió los ojos como si no
conociera a nadie, como si tratara de grabarse sus rostros de cada compañero, cada
objeto dentro del aula, cada partícula de él.
Al
momento de empezar a leer, Alejandra tartamudeaba, estaba muy nerviosa, como si
no supiera leer, todos dentro del salón de clase se rieron, menos el profesor,
que estaba con una cara de molestia que con solo mirarlo te daba miedo,
Alejandra no lo podía creer, estaba tan entusiasmada, ¿qué fue lo que le pasó?,
¿por qué no podía leer sin tartamudear?, algo no estaba bien, quería mucho leer
su carta, pero tenía miedo de que todos se enteraran de lo que estaba escrito
en ella y que la molestaran o que la criticaran más por ello, porque ella ya
era un niña muy criticada en su salón. Su profesor molesto le dijo que la
leyera otro día, que el tiempo de clase se había acabado.
Al día
siguiente, Alejandra no se presentó a clases, lo cual era muy extraño, era una
niña muy cumplida con sus clases, era una niña de buenas calificaciones, ¿qué
habrá pasado?, algunos de sus compañeros no les importó que no fuera, a otros
les sorprendió, y otros pensaron que se había enfermado.
Una amiga
de ella, llamada Ana, que no era de su salón, se enteró de que no había ido a
la escuela e inmediatamente fue a su casa después de clases, tocó la puerta y
nadie abrió, lo hizo una vez más, nadie se acercó a aquella puerta de madera
con cristales de color amarillo que brillaban como un amanecer hermoso, Ana se
sentía confundida, -¿será que no hay nadie?, se preguntó mientras caminaba
hacia el patio trasero de aquella casa grande donde vivía su amiga, al ir hacia
atrás, miró detenidamente la puerta que conectaba el patio con la cocina, ella entró,
no quería hacerlo, pero al ver que no había nadie pensó que no tenía nada que
perder.
Se sintió
aún más confundida, al entrar, vio muchas cosas tiradas, trastes de la cocina,
decoraciones como jarrones, retratos y demás, no entendía nada de lo que había
pasado allí, era como si alguien tuviera prisa de salir de un lugar en el que
no quería estar, subió al segundo piso, pues siempre encontraba a Alejandra en
su recámara cada vez que la iba a visitar, supuso que ella estaría allí. Al
entrar a la habitación de su amiga, no encontró nada, solo ropa tirada de ella,
cosas desordenadas y…una hoja, con letras impregnadas en ella, la levantó,
puesto que le llamó la atención los dibujos que tenía, comenzó a leer, el
título con letras color verde y en un tamaño grande, decía: “Mamá y
Papá”, al momento pensó que era una carta para ellos, de repente se acordó
de que su amiga le había contado que iba a escribir una carta llamada de esa
forma, pero Ana no sabía de qué trataba.
Tomó
asiento para no cansarse y comenzó a leer la carta de Alejandra, sonrió al
principio, pues pensó que era algo bonito, pero conforme iba avanzando en la
lectura de aquellas letras, su sonrisa desapareció e incluso le salieron
lágrimas con lo que leyó al final: “Mi papá es como la bestia, puede
ser muy gruñón, pero en el fondo sé que tiene un gran corazón, sé que nos ama a
mamá y a mí, mamá suele decir que cada vez que papá me pega es porque me
quiere, porque no quiere que cometa errores y sea una mejor persona, al igual
que lo hace con mamá, a veces la veo llorar, pero dice que es porque le duele
el golpe, pero solo eso, así como a mí también me duele cuando me pega papá,
pero en el fondo estoy feliz, no me quejo de nada, muchas veces tengo esa
fantasía de que algún día ya no tenga que correr hacia el coche y dejar mis
cosas tiradas en el suelo, de cambiar de escuela cada vez que lo dice mi madre,
de dejar a mis amigos sin despedirme, solo quiero decir en esta carta que
espero que al final de leerla, se haga realidad lo que más anhelo, que mi padre,
mi madre y yo vivamos juntos como una familia unida, puesto que a veces papá no
está en casa, sin más lágrimas de mi madre, sin más golpes con dolor y marcas
en el cuerpo, y más que nada…que vivamos muy felices para siempre, como ahora,
pero aún más”.
Autores:
Mireya López Ramírez
Gloria Stefanye Alonzo Méndez
Luis Edmundo Fernández Rodríguez
AILIN LA INFELIZ
En una familia adinerada vivía una chica de corazón dulce y tierno, que
a pesar del poder y la riqueza de su familia, era sencilla y humilde, su nombre
era Ailin, ella vivía entre las pláticas banas y aburridas de su vida
cotidiana, en su corazón sentía que el dinero no era nada si no tenía sueños,
anhelos, metas para vivir más allá.
Ailin gozaba de todos los lujos que una chica de su edad podría desear,
pero nada le era suficiente, su corazón le pedía a gritos salir del encierro de
su vida diaria, su única compañía era su prima, Vanesa que era una chica de
corazón ambicioso y ganas de poder, a Vanesa solo le importaba el dinero y las
riquezas de sus tíos.
Un día al atardecer, Ailin no pudo más con su encierro y sin la
aprobación de sus padres y con la ayuda de uno de los guardias escapó de su
palacio.
Al salir su primer anhelo fue conocer el mar, ese mar que tanto había
leído en sus libros que era descrito como algo hermoso, al llegar le pareció
que había estado ahí toda la vida, sintió pertenecer a ese lugar, todo era
hermoso, el azul del mar inigualable de aquella y hermosa imagen, nunca se
borraría de su mente.
Le fue muy difícil querer volver, pero temía que si no lo hacía, su
padre mandaría a todos los guardias en su búsqueda.
Al volver a su casa en la sala le esperaba su padre, con los ojos llenos
de enojo, a su lado estaba Vanesa, quien se había dado cuenta de la salida de
Ailin
Su padre la regañó y le prohibió volver a salir del palacio, Ailin con
la desesperación y el enojo por no comprender por qué su prima se empeñaba en
causarle daño. En el corazón de Vanesa solo cabía el odio y la envidia.
Y así pasaron los días, las semanas, sin que Ailin saliera de su cuarto,
para ella parecían siglos de no estar frente a eso que tanto anhelaba y no
comprendía por qué su padre no la dejaba salir.
El padre de Ailin guardaba muy dentro de su corazón, temor de que el rey
del reino vecino que tanto odio le tenía le causara daño a su hija y después de
la amenaza que le había hecho cuando perdió una batalla sobre el honor de su
reino.
Una mañana Ailin no pudo más, salió nuevamente, pero ahora sin la ayuda
de nadie, al llegar al mar sintió que su corazón la llamaba a gritos. Entonces
entró, pero ella no sabía nadar, sin fuerzas por su depresión sin haberse
alimentado bien, fue decayendo.
Autores:
Jiménez García Arturo
Luna Banffi Christopher
Juárez Lucio Abigail
AL
OTRO LADO DE LAS LETRAS
Aún no estaba seguro de que es
lo que había pasado con papá, mamá decía que pronto vendría a visitarnos, pero
no era así, cada vez veía menos a papá, pues él trabajaba a las orillas de Blue
River y mamá y yo habíamos cambiado de casa, justo al centro de la ciudad.
Vivir en una nueva casa no era fácil para mí, eran muchos cambios a los que adaptarse. Holly era la niña más fastidiosa que había conocido, era la hija de Benn, el nuevo esposo de mamá, Benn era un buen hombre, siempre trataba de hacerme salir de mi cuarto para jugar con él, mientras Holly veía sus nefastos videos en el plasma. Al principio no entendía por qué mamá se había casado con Benn, pero pronto descubrí sus cualidades; cada vez que Benn me veía entristecido, me llevaba frente al espejo y me decía:
-Derek, si la razón de tu penumbra es porque no has visto a Gerry, mírate, eres idéntico a él, cabello claro y rizado, ojos claros, nariz respingada, en fin, eres su vivo retrato, cada vez que te sientas solo, acércate al espejo y platícale como si fuera a tu papá al que le hablaras y si necesitas a alguien más y no está Conny, yo estaré aquí.
Vivir en una nueva casa no era fácil para mí, eran muchos cambios a los que adaptarse. Holly era la niña más fastidiosa que había conocido, era la hija de Benn, el nuevo esposo de mamá, Benn era un buen hombre, siempre trataba de hacerme salir de mi cuarto para jugar con él, mientras Holly veía sus nefastos videos en el plasma. Al principio no entendía por qué mamá se había casado con Benn, pero pronto descubrí sus cualidades; cada vez que Benn me veía entristecido, me llevaba frente al espejo y me decía:
-Derek, si la razón de tu penumbra es porque no has visto a Gerry, mírate, eres idéntico a él, cabello claro y rizado, ojos claros, nariz respingada, en fin, eres su vivo retrato, cada vez que te sientas solo, acércate al espejo y platícale como si fuera a tu papá al que le hablaras y si necesitas a alguien más y no está Conny, yo estaré aquí.
Mamá trabajaba la mayor parte
del día en “The Machines Industry”, una empresa encargada de innovar con
productos de alta tecnología. Apenas si llegaba justo a tiempo para la cena,
dejaba su abrigo en el perchero junto a la puerta, y su bolso en el sofá del
centro, para cuando ella llegaba; Holly, Benn y yo, ya estábamos en la mesa, mi
lugar favorito en el comedor era del lado izquierdo de mamá, todas las comidas
eran un tanto silenciosas, casi nadie hablaba, excepto mamá, que nos llenaba de
preguntas a todos sobre cómo había estado nuestro día, sin embargo, yo siempre
trataba de contestar con monosílabos, terminaba y me retiraba a mi habitación,
no sin antes despedirme con un beso de mamá.
Eran los primeros días de las
vacaciones de verano, mis días se tornaban aún más largos de lo normal, pero
todo estaba bien siempre y cuando tuviera un libro en mis manos, estuviera en
mi cuarto en absoluto silencio, más que el ruido que hacia mi imaginación al
devorar páginas tras página, libro tras libro. En tan solo dos semanas había
leído “Oliver Twist”, “Great Expectations”, “The Pickwick Papers”, todos del
escritor Charles Dickens, sin embargo todo iba tan bien hasta que Holly salió
de vacaciones, y digo hasta que, por que todo el día, no hacía más que sentarse
frente al plasma o tomar el iPad y mirar charlatanerías por internet. No había
momento en que no me dejara de molestar haciendo preguntas como:
-¿Derek, de que te sirve leer
esos pedazos de papel con letras?, ¿Por qué no eres como todos nosotros?,
normales.
Incluso hacia comentarios
malintencionados como:
-Una vez leí que las personas
que leen mucho, terminan volviéndose locas, viviendo en basureros en Central
Park, o deambulando por las calles de Blue River.
Pero sin embargo, siempre
tenía una respuesta mucho más inteligente que sus comentarios
-Pero, Holly ¿Cuándo has leído
algo?, no eres más que una pequeña charlatana como los que ves a diario en tu
“Technological World”.
Al final de la discusión no
hacía más que clavar su mirada en mí, darse la media vuelta e irse
fanfarroneando.
Un lunes por la mañana
desperté casi a medio día, porque los rayos del
Sol no habían entrado por la ventana, incluso ni siquiera había
escuchado el despertador sonar, salí de la cama de un brinco, mamá como siempre,
se había marchado ya al trabajo, al igual que Benn, y la fatigosa de Holly
seguía durmiendo, salí al patio trasero y el cielo estaba completamente
nublado, titiritaba de frio, sentí aún más el frio en mis pies descalzos, me
metí de inmediato, pasé por la sala y regresé a mi cuarto para vestirme.
Era la hora de comer y Benn no
llegaba, Holly empezaba a ponerse más insoportable de lo normal, así que cogí
mi libro y me fui a mi cuarto, pues estaba a punto de terminar “Momo” de
Michael Ende. Al poco rato se fue la luz de la casa y todo estaba muy oscuro,
corrí a la sala para ver a Holly y decirle que se tranquilizara, sin embargo
estaba muy asustada, yo también lo estaba, pero no quería dárselo a conocer.
Decidimos que lo mejor sería
que fuéramos al trabajo de mamá para estar más seguros, tomamos los
impermeables del closet, puesto que estaba lloviendo, nos pusimos las botas de
hule, tomé un poco de dinero del cajón de la cocina y salimos, pero ninguno de
los dos sabía dónde estaba el trabajo de mamá, así que detuvimos un taxi y le
pedimos que nos llevara a “The Machines Industry”, la reacción de conductor fue
de sorpresa al ver que eran dos niños los que viajaban a bordo, llegamos en 27
minutos al edificio, le pagamos al taxista y entramos.
Entramos por la puerta
principal, era una puerta grande de cristal y se abría por medio de sensores,
al lado de esta, se encontraba un holograma de una joven dándonos la bienvenida
al lugar; las personas caminaban de un lugar a otro, apresurados, cargando
sobre sus manos cientos y cientos de documentos, y llevaban consigo aparatos
tecnológicos que nunca antes en mi vida había visto, nos dirigimos al elevador,
presionamos el botón para subir al séptimo piso, que era el área de Evaluación y
Ensayo de Aparatos. Al llegar ahí, Holly se introdujo en una habitación, en la
cual estaba una silla parecida a la que usa un dentista para revisar a los
pacientes, con un montón de cables que se conectaban a la cabeza y a todas
partes del cuerpo, al acercarnos descubrimos que era una especie de máquina de
tiempo, pero está no servía para viajar en el tiempo, si no, para introducirse
en cualquier libro que quisieras conocer, no dude ni un instante en colocarme
en posición y conectarme todos esos cables al cuerpo, le pedí a Holly que
presionara el botón de encendido que se encontraba junto a un monitor, parecido
a un plasma, le pedí que sacara el libro de “Momo” que había dejado en la bolsa
de mi impermeable y lo pusiera en el lector de libro, ubicado en la parte
trasera de la silla, así lo hizo; de pronto, mi vista se tornó en blanco
resplandeciente y de cuando al fin pude ver, me encontraba frente a Momo, esa
pequeña niña, andrajosa, con la cara sucia, nos encontrábamos en el anfiteatro;
y así, fui viajando de capitulo en capitulo, conocí a los hombres grises y a la
pequeña Casiopea, pero mientras esto pasaba dentro del libro, a fuera estaba
Holly aterrada -esto no lo supe hasta después-, las cámaras de seguridad
detectaron movimiento en la habitación y de inmediato llegaron los guardias de
seguridad, interrogaron a Holly, cómo se llamaba, qué hacía ella ahí, quién era
el chico que estaba acostado, ella respondió todo muy precisamente y le dijo
que estaba ahí por que buscaba a Conny Miller; uno de los guardias salió de la
habitación, dobló a la izquierda, tomó las escaleras que estaban al costado del
elevador y se dirigió al décimo piso, ahí se encontraba mamá.
Tan pronto como mamá escucho
lo ocurrido por parte del guardia, corrió hacia donde nos encontrábamos, al
llegar ahí, ya se encontraban los inventores de aquella máquina tan suspicaz
que no había sido probada nunca, discutían las posibles consecuencias de eso,
decían que tal vez podía quedar en un trance o incluso no despertar jamás. Cunado
mamá escuchó eso, no sabía qué hacer, así que llamó a papá para que viniera de
inmediato, al poco rato llegó papá y seguido de él, llegó Benn.
Los inventores y científicos
determinaron que la mejor opción para hacerme volver a la realidad y sacarme
del libro, es que otra persona fuera en mi búsqueda, desde luego papá se
ofreció, sin embargo, Robie, quien era el genio ahí, dijo que lo mejor era que
alguien más pequeño fuera, para reducir el nivel de riesgo. Holly, por primera
vez pensó en alguien más que no fuera ella, y dijo que ella estaba dispuesta a
hacerlo, por un momento Benn se opuso, pero al ver la desesperación de mamá,
aceptó. Conectaron en otra silla a Holly y la conectaron al mismo libro.
Cuando Holly llegó, yo iba
junto a Momo, y frente a nosotros iba Casiopea guiándonos para llegar al lugar
que estaba buscando, Holly me tomó de la mano y me dijo
-Ven conmigo, Derek, tenemos
que volver, todos están muy preocupados por ti, bueno, ahora están preocupados
por los dos.
Sin embargo algo me pasaba que
no quería salir de ahí, estaba tan apasionado con aquella historia, que me
había hipnotizado, sin embargo, de pronto sentí un tirón del brazo y pude ver
que era Holly hablándome. Me dijo que nos teníamos que concentrar para salir de
ahí, cerramos los ojos y tratábamos de despertar, pero nuestros intentos por
despertar eran inútiles, sin embargo, cuando Holly me dijo que tenía que
despertar porque mi papá estaba esperándome junto a mamá, me emocioné tanto que
no lo pensé dos veces y desperté.
Al abrir los ojos vi a papá
acariciándome la frente y a mamá tomándome la mano, sólo recuero haber gritado
¡papá! Y haberlo estrechado.
Salimos del lugar, la emoción
no cabía en mí, tener a papá de vuelta por un instante, me hacía muy feliz,
obviamente, eso no duró más que hasta el anochecer, cuando papá regresó a su
casa, no sin antes haber terminado de leer conmigo “Momo” y haber esperado
hasta que me durmiera.
A la semana siguiente, era el
primer día de clases, Holly pasaba a cuarto grado y yo a sexto, nuestra
relación había mejorado mucho, no obstante, aun teníamos nuestras diferencias;
ese día, me apresuré a desayunar, tomé mis cosas de la mesa, bajé mi abrigo y
gorro, del perchero y subí al carro de Benn, a dentro me esperaba Holly,
impaciente por iniciar el nuevo curso, y ahí iba yo, con una mente escandalosa,
hambrienta de nuevas aventuras y con muchas historias que contar.
Autores:
Huerta
Pérez Jesús
Garate
López Idalit
Barragán
Ascención Lizbeth
Otras presentaciones
Cuenta cuentos: El reloj de oro- J. M. Machado de Assis
Por: Barragán Ascención Lizbeth
Garate López Idalit









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