Narrativa

MITO


EL ARTEFACTO MISTERIOSO

Un día en el Olimpo, Zeus estaba organizando la fiesta de su cumpleaños, a la cual invitaría a dioses y semidioses. Entonces Zeus llamó a Hermes y le encomendó que llevara todas las invitaciones a su destino. Hermes respondió que ese era el único día de descanso, cada diez siglos; posteriormente Zeus se enojó y lo obligó a enviar las cartas, con la excusa de que él era dios de dioses y tenía que acatar sus órdenes. Molesto, Hermes se marchó y con una actitud arrogante gritó que no lo haría.
Zeus, ante la excusa, se vio obligado a buscar otro medio de comunicación para sus futuros invitados, intentó comunicarse con los demás a través de señales de humo, palomas mensajeras y señales en el cielo, pero nadie le respondió.
El tiempo se acercaba, y las opciones de comunicarse con los demás eran nulas. De repente a Zeus se le ocurrió una gran idea y comenzó a trabajar en un proyecto, con un poco de tecnología, creó un artefacto inteligente, capaz de no solo realizar llamadas si no también mensajes de texto. Pero había un pequeño problema, los otros dioses no tenían el mismo objeto inteligente. Así que hizo modificaciones al artefacto y logró hacer que transmitiera ondas sonoras a larga distancia, pero de muy baja calidad y solo logró que durara unos segundos.
Los dioses escucharon un sonido que provenía del Olimpo, entonces todos fueron a ver lo que sucedía. Los demás al darse cuenta de la situación le preguntaron a Zeus que era lo que pasaba, él explicó lo que había creado, y todos quisieron uno. Después de todo, a Zeus todo le sale bien.
Más tarde al artefacto se le denominó “celular” y fue un objeto común entre los dioses porque se dice que ahora los dioses se mandan whatsapp.
Autores:
Gloria Stefanye Alonzo Méndez 
Mireya López Ramírez 
Luis Edmundo Fernández Rodríguez




LA TANGA DEL OLIMPO

Zeus, dios del universo, tenía una inquietud bajo la sábana que vestía su fornido cuerpo, pues en aquellas tardes calurosas era un verdadero castigo asistir a esas reuniones en el Partenón en medio de la muchedumbre. 

Una noche, Zeus decidió confeccionar una prenda que tuviera más comodidad que la sábana, pero al mismo tiempo que fuera atractiva a las diosas. La prenda estaba diseñada por una tela que sólo los dioses podían usar, la seda. 
Cuando Cadmo y Harmonía contrajeron nupcias, Zeus se presentó portando sólo la prenda que había diseñado, todos quedaron extasiados al verlo y murmuraban entre sí, era un hecho inefable.

Atenea, diosa de la sabiduría, le pidió que obsequiara una de estas a cada uno de los dioses, Zeus accedió. Los dioses denominaron a este artilugio como Tanga. Tan qué significa hilo y ga cruce.
Sin embargo, después de unos días de portarlo, notaron ciertas erupciones en su piel, lo cual los llevó a pensar que esa prenda profanaba sus cuerpos. 

Atenea convocó a una reunión a los doce dioses en la que acordaron que a partir de ese día no se usaría más una tanga, es por ello que los dioses le cedieron esa prenda a los terrenales que desafiaban sus leyes.
Autores:
Barragán Ascención Lizbeth
Garate López Idalit
Huerta Pérez Jesús


AFRODITA

Afrodita, hija de Apolo y Atenea, es denominada como la diosa del amor, poseedora de una belleza inigualable, pero en sus venas corre la sangre merecedora del desprecio, brindada por Zeus al saber que había sido producto del incesto, sin ser ella la culpable, tuvo que pagar el error de sus padres y fue así que con el temor de que repitiera sus pasos, Hera la condenó a una vida al  lado de Hades, rey del Inframundo. Él le confirió ser guardiana de la caja de pandora, que tenía los más grandes miedos y temores de los dioses del Olimpo.
Tras la guerra de Atenea por Athenas, dentro del dominio de Ares; Afrodita al observar la batalla se enamoró de Ares, hijo de Poseidón y Artemisa, sin conocerlo, pero convencida de su amor por él, Afrodita decide abandonar a Hades para ir en busca de su amor.
Hera al darse cuenta de esto vuelve en busca de Afrodita para condenarla a un calabozo donde sería la víctima de su más grande dolor.
Al pasar los días en el calabozo, Afrodita a pesar de ser dulce, sin rencor y odio decide utilizar el poder que Hades le había brindado para terminar con las fuerzas de Zeus.
Autores:
Jiménez García Arturo
Luna Banffi Christopher
Juárez Lucio Abigail


Fábula

 EL GUAJOLOTE Y EL PAVO REAL

Un pavo real muy hermoso y talentoso  presumía sus coloridos plumajes ante sus diversas amistades, quienes lo elogiaban con gran emoción y júbilo, mientras el guajolote se paseaba cerca se cuestionaba por qué ese pavo  era hermoso y él no lo era. Así que intentó por todos los medios cambiar eso, visitó a cuan brujo le prometía hacerlo hermoso, pero con ninguno obtuvo resultados, y así se pasó gran tiempo hasta que agotó por completo los ahorros de toda su vida ,que serían destinados a sus estudios en una de las universidades más prestigiadas de su país, entonces la envidia que el guajolote tenía hacia el pavo, lo orilló a querer robarle ese bello plumaje que lo caracterizaba, mas no comprendió que al hacer eso ponía en riesgo los valores éticos con los que él contaba, pero no le importó, finalmente ideó un plan que lo llevó a conseguir lo que tanto anhelaba, pero no con los resultados que tanto deseó, pues aunque ahora podía presumir de esas hermosas plumas, había perdido lo que en esencia lo hacía único.

No dejes que la envidia haga que pierdas tu personalidad, recuerda que lo más bello se lleva dentro; la apariencia es sólo el reflejo de nuestros sentimientos, sin embargo son los sentimientos el reflejo del alma.
Autores:
Barragán Ascención Lizbeth
Garate López Idalit
Huerta Pérez Jesús



EL CUERVITO Y LA ZORRA MALORA

En cierto día lluvioso un niño llamado Alejandro se encontró  tirado  un cuervito, lo llevo a su casa, lo puso en una jaula, lo cuido y lo enseño a hablar. Alejandro tenía un padre que le gustaba tomar y consumir drogas; para eso le contaba todas sus penas a cuervito; cierto día le conto todo a su amito, el padre lo escucho y le dijo que estaba mintiendo y que lo fuera a tirar al basurero. El obedeció a pesar de sus suplicas de este; con el corazón destrozado se alejó y lo dejo a su suerte, el cuervito se puso a llorar amargamente porque ese día cumplía años, el día de su mala suerte; se decía a si mismo -desdichado de mí, si le hubiera dado un buen consejo a su papa de mi amito que ya no tomara y que todo lo que hacía estaba mal (hasta a mí ya me estaba gustando) no me hubiera pasado esto.
Lloraba amargamente su pena, cuando de pronto en medio del basurero se escuchó unos ruidos extraños que crispaban los odios, el cuervito se preguntó- ¿que era? Estaba tan triste que ni se espantó. Cuando de pronto una sombra larga y gigantesca se acercó a él con ganas de comérselo, la miro un poco asustado y  –si me vas a comer, hazlo ya porque no le importó a la persona que más quiero- la zorra sé sorprendió tanto que ya no lo átoco, le pregunto – ¿no te doy miedo?, a lo que él contestó –no, y el ella se cuestionó ¿porque?
En los ojos azules de cuervito se presentaron unas lágrimas de soledad y desesperación, la zorra malora conmovida tomo a cuervito y lo llevo a su casa, lo baño, peinó y lo puso guapo.
El tiempo paso y el cuervito creció, el amor llego, se casó y tuvo 10 hijos, lo cual les enseño con su abuelita la zorrita, sobre las drogas consultando atreves de internet, un día los esposos salieron al cine, con sus 9 hijitos, dejando a pichirilo el más pequeño y travieso; al regresar olía a pollo rostizado, se sentaron a comer cuando cuervito pregunto por su hijo pichirilo a lo que la abuelita zorra contesto que no sabía. Se quedaron boca abierta cuando miraron la cena; a lo que la zorrita salió huyendo gritando les decía que jamás le haría daño a nadie.
Corriendo en medio del bosque se calló y perdió sus lentes y quedo inconsciente y al abandono de sus seres queridos, y expuesta a que otros animales se la comieran.
En casa de cuervito se oyó la voz de pichirilo, que llegaba a casa, escuchando música y gritando en voz alta -ya llegue, que bonita es la vida, ¿alguien tiene lumbre para mi cigarro? “hip, hip”; estaba tomado.
Cuervito le dijo,- pasa y duerme, a lo que pichirilo obedeció después de hacer su pequeño escándalo. Cuervito salió volando deprisa a buscar a zorrita malora, encontrándola; la tomo entre sus brazos y la llevo a casa, ya acostada, la familia la miro apenada, cuervito apago la luz y le dijo con voz entre cortante y con el llanto apunto de brotar duérmete mami zorrita que yo te cuidare por siempre.


     “no juzgues a las personas por su aspecto, primero conócelas”.

Autores:
Gloria Stefanye Alonzo Méndez
Mireya López Ramírez
Luis Edmundo Fernández Rodríguez


EL ZOPILOTE Y LA HORMIGA
Admirando en la cima de una montaña, un zopilote observaba el paisaje buscando una presa para cazar y satisfacer su hambre. De repente salió de entre los arbustos una diminuta hormiga, quien al ver al imponente zopilote le cuestionó: -¿Quién eres tú? -Hola soy un zopilote que busca qué cazar, respondió orgulloso y tú qué eres, preguntó con un poco de curiosidad el zopilote.
-- ¡Yo soy una hormiga!, contestó. ¿Y cómo es que llegaste hasta este lugar?
-- Llegué volando, afirmó. ¿Y tú como llegaste diminuta hormiga?
-- ¡Yo! Pues Arrastrándome y caminado por el suelo como cualquier hormiga.
Hasta el más diminuto y débil puede llegar a lo más alto. Aunque tarde demasiado tiempo y tenga más sacrificios para lograrlo.
Autores:
Arturo Jiménez García
Christopher Luna Banffi
Abigail Juárez Lucio

presentaciones






Fábula: Las tres ranas.
Por: Ramos Vega Yessica Itzel
Huerta Pérez Jesús
Barragán Ascención Lizbeth
Gárate López Idalit
Lopez Ramírez Mireya

Fábula: Los lobos reconciliándose con los perros.
Por:Alonzo Méndez Gloria Stefanye
Ramírez Navarro Roberto
Mancilla García Carlos
Juárez Lucio Abigail
Luna Banffi Christopher Ángel

Fábula: el león y la zorra.
Por:Alonzo Méndez Gloria Stefanye
Ramírez Navarro Roberto
Mancilla García Carlos
Juárez Lucio Abigail
Luna Banffi Christopher Ángel

Cuento


LA CARTA DE UNA NIÑA

Todos creían que ella era una persona incomprendida, no tan lista, pero nadie la conocía realmente, era una niña con gustos no tan comunes y a la vez “extraños y alocados”.
Un día le dejaron de tarea crear una carta hacia ella misma, ella decidió abrir su corazón y relatar una de las historias que más le gustaba, “La Bella y la Bestia”, pero claro, con diferentes personajes y con  algunos cambios en la historia pero con el mismo final. Todo marchaba tan bien, tenía un entusiasmo que muchos no conocían de ella, la veían sonreír como si le regalaran una de las mayores felicidades que existían en el mundo, solo que nadie sabía cuál era esa felicidad.
Cuando tocó su clase donde tenía que leer su carta, sentía nervios, pero a la vez estaba muy feliz, -Alejandra, por favor, pasa a leer tu carta, le dijo su profesor, ella sentía un nudo en la garganta, casi sin hablar, se levantó de su asiento y pasó al frente, miró a todo su salón y abrió los ojos como si no conociera a nadie, como si tratara de grabarse sus rostros de cada compañero, cada objeto dentro del aula, cada partícula de él.
Al momento de empezar a leer, Alejandra tartamudeaba, estaba muy nerviosa, como si no supiera leer, todos dentro del salón de clase se rieron, menos el profesor, que estaba con una cara de molestia que con solo mirarlo te daba miedo, Alejandra no lo podía creer, estaba tan entusiasmada, ¿qué fue lo que le pasó?, ¿por qué no podía leer sin tartamudear?, algo no estaba bien, quería mucho leer su carta, pero tenía miedo de que todos se enteraran de lo que estaba escrito en ella y que la molestaran o que la criticaran más por ello, porque ella ya era un niña muy criticada en su salón. Su profesor molesto le dijo que la leyera otro día, que el tiempo de clase se había acabado.
Al día siguiente, Alejandra no se presentó a clases, lo cual era muy extraño, era una niña muy cumplida con sus clases, era una niña de buenas calificaciones, ¿qué habrá pasado?, algunos de sus compañeros no les importó que no fuera, a otros les sorprendió, y otros pensaron que se había enfermado.
Una amiga de ella, llamada Ana, que no era de su salón, se enteró de que no había ido a la escuela e inmediatamente fue a su casa después de clases, tocó la puerta y nadie abrió, lo hizo una vez más, nadie se acercó a aquella puerta de madera con cristales de color amarillo que brillaban como un amanecer hermoso, Ana se sentía confundida, -¿será que no hay nadie?, se preguntó mientras caminaba hacia el patio trasero de aquella casa grande donde vivía su amiga, al ir hacia atrás, miró detenidamente la puerta que conectaba el patio con la cocina, ella entró, no quería hacerlo, pero al ver que no había nadie pensó que no tenía nada que perder.
Se sintió aún más confundida, al entrar, vio muchas cosas tiradas, trastes de la cocina, decoraciones como jarrones, retratos y demás, no entendía nada de lo que había pasado allí, era como si alguien tuviera prisa de salir de un lugar en el que no quería estar, subió al segundo piso, pues siempre encontraba a Alejandra en su recámara cada vez que la iba a visitar, supuso que ella estaría allí. Al entrar a la habitación de su amiga, no encontró nada, solo ropa tirada de ella, cosas desordenadas y…una hoja, con letras impregnadas en ella, la levantó, puesto que le llamó la atención los dibujos que tenía, comenzó a leer, el título con letras color verde y en un tamaño grande, decía: “Mamá y Papá”, al momento pensó que era una carta para ellos, de repente se acordó de que su amiga le había contado que iba a escribir una carta llamada de esa forma, pero Ana no sabía de qué trataba.
Tomó asiento para no cansarse y comenzó a leer la carta de Alejandra, sonrió al principio, pues pensó que era algo bonito, pero conforme iba avanzando en la lectura de aquellas letras, su sonrisa desapareció e incluso le salieron lágrimas con lo que leyó al final: “Mi papá es como la bestia, puede ser muy gruñón, pero en el fondo sé que tiene un gran corazón, sé que nos ama a mamá y a mí, mamá suele decir que cada vez que papá me pega es porque me quiere, porque no quiere que cometa errores y sea una mejor persona, al igual que lo hace con mamá, a veces la veo llorar, pero dice que es porque le duele el golpe, pero solo eso, así como a mí también me duele cuando me pega papá, pero en el fondo estoy feliz, no me quejo de nada, muchas veces tengo esa fantasía de que algún día ya no tenga que correr hacia el coche y dejar mis cosas tiradas en el suelo, de cambiar de escuela cada vez que lo dice mi madre, de dejar a mis amigos sin despedirme, solo quiero decir en esta carta que espero que al final de leerla, se haga realidad lo que más anhelo, que mi padre, mi madre y yo vivamos juntos como una familia unida, puesto que a veces papá no está en casa, sin más lágrimas de mi madre, sin más golpes con dolor y marcas en el cuerpo, y más que nada…que vivamos muy felices para siempre, como ahora, pero aún más”.

Autores:
Mireya López Ramírez
Gloria Stefanye Alonzo Méndez
Luis Edmundo Fernández Rodríguez


AILIN LA INFELIZ

En una familia adinerada vivía una chica de corazón dulce y tierno, que a pesar del poder y la riqueza de su familia, era sencilla y humilde, su nombre era Ailin, ella vivía entre las pláticas banas y aburridas de su vida cotidiana, en su corazón sentía que el dinero no era nada si no tenía sueños, anhelos, metas para vivir más allá.
Ailin gozaba de todos los lujos que una chica de su edad podría desear, pero nada le era suficiente, su corazón le pedía a gritos salir del encierro de su vida diaria, su única compañía era su prima, Vanesa que era una chica de corazón ambicioso y ganas de poder, a Vanesa solo le importaba el dinero y las riquezas de sus tíos.
Un día al atardecer, Ailin no pudo más con su encierro y sin la aprobación de sus padres y con la ayuda de uno de los guardias escapó de su palacio.
Al salir su primer anhelo fue conocer el mar, ese mar que tanto había leído en sus libros que era descrito como algo hermoso, al llegar le pareció que había estado ahí toda la vida, sintió pertenecer a ese lugar, todo era hermoso, el azul del mar inigualable de aquella y hermosa imagen, nunca se borraría de su mente.
Le fue muy difícil querer volver, pero temía que si no lo hacía, su padre mandaría a todos los guardias en su búsqueda.
Al volver a su casa en la sala le esperaba su padre, con los ojos llenos de enojo, a su lado estaba Vanesa, quien se había dado cuenta de la salida de Ailin
Su padre la regañó y le prohibió volver a salir del palacio, Ailin con la desesperación y el enojo por no comprender por qué su prima se empeñaba en causarle daño. En el corazón de Vanesa solo cabía el odio y la envidia.
Y así pasaron los días, las semanas, sin que Ailin saliera de su cuarto, para ella parecían siglos de no estar frente a eso que tanto anhelaba y no comprendía por qué su padre no la dejaba salir.
El padre de Ailin guardaba muy dentro de su corazón, temor de que el rey del reino vecino que tanto odio le tenía le causara daño a su hija y después de la amenaza que le había hecho cuando perdió una batalla sobre el honor de su reino.
Una mañana Ailin no pudo más, salió nuevamente, pero ahora sin la ayuda de nadie, al llegar al mar sintió que su corazón la llamaba a gritos. Entonces entró, pero ella no sabía nadar, sin fuerzas por su depresión sin haberse alimentado bien, fue decayendo.
Autores:
Jiménez García Arturo
Luna Banffi Christopher
Juárez Lucio Abigail


AL OTRO LADO DE LAS LETRAS

Aún no estaba seguro de que es lo que había pasado con papá, mamá decía que pronto vendría a visitarnos, pero no era así, cada vez veía menos a papá, pues él trabajaba a las orillas de Blue River y mamá y yo habíamos cambiado de casa, justo al centro de la ciudad.
Vivir en una nueva casa no era fácil para mí, eran muchos cambios a los que adaptarse. Holly era la niña más fastidiosa que había conocido, era la hija de Benn, el nuevo esposo de mamá, Benn era un buen hombre, siempre trataba de hacerme salir de mi cuarto para jugar con él, mientras Holly veía sus nefastos videos en el plasma. Al principio no entendía por qué mamá se había casado con Benn, pero pronto descubrí sus cualidades; cada vez que Benn me veía entristecido, me llevaba frente al espejo y me decía:
-Derek, si la razón de tu penumbra es porque no has visto a Gerry, mírate, eres idéntico a él, cabello claro y rizado, ojos claros, nariz respingada, en fin, eres su vivo retrato, cada vez que te sientas solo, acércate al espejo y platícale como si fuera a tu papá al que le hablaras y si necesitas a alguien más y no está Conny, yo estaré aquí.
Mamá trabajaba la mayor parte del día en “The Machines Industry”, una empresa encargada de innovar con productos de alta tecnología. Apenas si llegaba justo a tiempo para la cena, dejaba su abrigo en el perchero junto a la puerta, y su bolso en el sofá del centro, para cuando ella llegaba; Holly, Benn y yo, ya estábamos en la mesa, mi lugar favorito en el comedor era del lado izquierdo de mamá, todas las comidas eran un tanto silenciosas, casi nadie hablaba, excepto mamá, que nos llenaba de preguntas a todos sobre cómo había estado nuestro día, sin embargo, yo siempre trataba de contestar con monosílabos, terminaba y me retiraba a mi habitación, no sin antes despedirme con un beso de mamá.
Eran los primeros días de las vacaciones de verano, mis días se tornaban aún más largos de lo normal, pero todo estaba bien siempre y cuando tuviera un libro en mis manos, estuviera en mi cuarto en absoluto silencio, más que el ruido que hacia mi imaginación al devorar páginas tras página, libro tras libro. En tan solo dos semanas había leído “Oliver Twist”, “Great Expectations”, “The Pickwick Papers”, todos del escritor Charles Dickens, sin embargo todo iba tan bien hasta que Holly salió de vacaciones, y digo hasta que, por que todo el día, no hacía más que sentarse frente al plasma o tomar el iPad y mirar charlatanerías por internet. No había momento en que no me dejara de molestar haciendo preguntas como:
-¿Derek, de que te sirve leer esos pedazos de papel con letras?, ¿Por qué no eres como todos nosotros?, normales.
Incluso hacia comentarios malintencionados como:
-Una vez leí que las personas que leen mucho, terminan volviéndose locas, viviendo en basureros en Central Park, o deambulando por las calles de Blue River.
Pero sin embargo, siempre tenía una respuesta mucho más inteligente que sus comentarios
-Pero, Holly ¿Cuándo has leído algo?, no eres más que una pequeña charlatana como los que ves a diario en tu “Technological World”.
Al final de la discusión no hacía más que clavar su mirada en mí, darse la media vuelta e irse fanfarroneando.
Un lunes por la mañana desperté casi a medio día, porque los rayos del  Sol no habían entrado por la ventana, incluso ni siquiera había escuchado el despertador sonar, salí de la cama de un brinco, mamá como siempre, se había marchado ya al trabajo, al igual que Benn, y la fatigosa de Holly seguía durmiendo, salí al patio trasero y el cielo estaba completamente nublado, titiritaba de frio, sentí aún más el frio en mis pies descalzos, me metí de inmediato, pasé por la sala y regresé a mi cuarto para vestirme.
Era la hora de comer y Benn no llegaba, Holly empezaba a ponerse más insoportable de lo normal, así que cogí mi libro y me fui a mi cuarto, pues estaba a punto de terminar “Momo” de Michael Ende. Al poco rato se fue la luz de la casa y todo estaba muy oscuro, corrí a la sala para ver a Holly y decirle que se tranquilizara, sin embargo estaba muy asustada, yo también lo estaba, pero no quería dárselo a conocer.
Decidimos que lo mejor sería que fuéramos al trabajo de mamá para estar más seguros, tomamos los impermeables del closet, puesto que estaba lloviendo, nos pusimos las botas de hule, tomé un poco de dinero del cajón de la cocina y salimos, pero ninguno de los dos sabía dónde estaba el trabajo de mamá, así que detuvimos un taxi y le pedimos que nos llevara a “The Machines Industry”, la reacción de conductor fue de sorpresa al ver que eran dos niños los que viajaban a bordo, llegamos en 27 minutos al edificio, le pagamos al taxista y entramos.
Entramos por la puerta principal, era una puerta grande de cristal y se abría por medio de sensores, al lado de esta, se encontraba un holograma de una joven dándonos la bienvenida al lugar; las personas caminaban de un lugar a otro, apresurados, cargando sobre sus manos cientos y cientos de documentos, y llevaban consigo aparatos tecnológicos que nunca antes en mi vida había visto, nos dirigimos al elevador, presionamos el botón para subir al séptimo piso, que era el área de Evaluación y Ensayo de Aparatos. Al llegar ahí, Holly se introdujo en una habitación, en la cual estaba una silla parecida a la que usa un dentista para revisar a los pacientes, con un montón de cables que se conectaban a la cabeza y a todas partes del cuerpo, al acercarnos descubrimos que era una especie de máquina de tiempo, pero está no servía para viajar en el tiempo, si no, para introducirse en cualquier libro que quisieras conocer, no dude ni un instante en colocarme en posición y conectarme todos esos cables al cuerpo, le pedí a Holly que presionara el botón de encendido que se encontraba junto a un monitor, parecido a un plasma, le pedí que sacara el libro de “Momo” que había dejado en la bolsa de mi impermeable y lo pusiera en el lector de libro, ubicado en la parte trasera de la silla, así lo hizo; de pronto, mi vista se tornó en blanco resplandeciente y de cuando al fin pude ver, me encontraba frente a Momo, esa pequeña niña, andrajosa, con la cara sucia, nos encontrábamos en el anfiteatro; y así, fui viajando de capitulo en capitulo, conocí a los hombres grises y a la pequeña Casiopea, pero mientras esto pasaba dentro del libro, a fuera estaba Holly aterrada -esto no lo supe hasta después-, las cámaras de seguridad detectaron movimiento en la habitación y de inmediato llegaron los guardias de seguridad, interrogaron a Holly, cómo se llamaba, qué hacía ella ahí, quién era el chico que estaba acostado, ella respondió todo muy precisamente y le dijo que estaba ahí por que buscaba a Conny Miller; uno de los guardias salió de la habitación, dobló a la izquierda, tomó las escaleras que estaban al costado del elevador y se dirigió al décimo piso, ahí se encontraba mamá.
Tan pronto como mamá escucho lo ocurrido por parte del guardia, corrió hacia donde nos encontrábamos, al llegar ahí, ya se encontraban los inventores de aquella máquina tan suspicaz que no había sido probada nunca, discutían las posibles consecuencias de eso, decían que tal vez podía quedar en un trance o incluso no despertar jamás. Cunado mamá escuchó eso, no sabía qué hacer, así que llamó a papá para que viniera de inmediato, al poco rato llegó papá y seguido de él, llegó Benn.
Los inventores y científicos determinaron que la mejor opción para hacerme volver a la realidad y sacarme del libro, es que otra persona fuera en mi búsqueda, desde luego papá se ofreció, sin embargo, Robie, quien era el genio ahí, dijo que lo mejor era que alguien más pequeño fuera, para reducir el nivel de riesgo. Holly, por primera vez pensó en alguien más que no fuera ella, y dijo que ella estaba dispuesta a hacerlo, por un momento Benn se opuso, pero al ver la desesperación de mamá, aceptó. Conectaron en otra silla a Holly y la conectaron al mismo libro.
Cuando Holly llegó, yo iba junto a Momo, y frente a nosotros iba Casiopea guiándonos para llegar al lugar que estaba buscando, Holly me tomó de la mano y me dijo
-Ven conmigo, Derek, tenemos que volver, todos están muy preocupados por ti, bueno, ahora están preocupados por los dos.
Sin embargo algo me pasaba que no quería salir de ahí, estaba tan apasionado con aquella historia, que me había hipnotizado, sin embargo, de pronto sentí un tirón del brazo y pude ver que era Holly hablándome. Me dijo que nos teníamos que concentrar para salir de ahí, cerramos los ojos y tratábamos de despertar, pero nuestros intentos por despertar eran inútiles, sin embargo, cuando Holly me dijo que tenía que despertar porque mi papá estaba esperándome junto a mamá, me emocioné tanto que no lo pensé dos veces y desperté.
Al abrir los ojos vi a papá acariciándome la frente y a mamá tomándome la mano, sólo recuero haber gritado ¡papá! Y haberlo estrechado.
Salimos del lugar, la emoción no cabía en mí, tener a papá de vuelta por un instante, me hacía muy feliz, obviamente, eso no duró más que hasta el anochecer, cuando papá regresó a su casa, no sin antes haber terminado de leer conmigo “Momo” y haber esperado hasta que me durmiera.
A la semana siguiente, era el primer día de clases, Holly pasaba a cuarto grado y yo a sexto, nuestra relación había mejorado mucho, no obstante, aun teníamos nuestras diferencias; ese día, me apresuré a desayunar, tomé mis cosas de la mesa, bajé mi abrigo y gorro, del perchero y subí al carro de Benn, a dentro me esperaba Holly, impaciente por iniciar el nuevo curso, y ahí iba yo, con una mente escandalosa, hambrienta de nuevas aventuras y con muchas historias que contar.

Autores:
Huerta Pérez Jesús
Garate López Idalit
Barragán Ascención Lizbeth

Otras presentaciones

Cuenta cuentos: El reloj de oro- J. M. Machado de Assis
Por: Barragán Ascención Lizbeth
Garate López Idalit

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